Santoral del 29 de octubre: Narciso de Jerusalén y los santos

El 29 de octubre la Iglesia recuerda como figura principal a san Narciso de Jerusalén, obispo que murió hacia el año 222. Con él se conmemoran otros santos y beatos, entre ellos san Feliciano, san Cayetano Errico, san Colmán de Kilmacduagh, la beata Chiara Luce Badano y la beata María Restituta Kafka.

San Narciso de Jerusalén, un obispo de vida larga y fe paciente

Narciso fue obispo de Jerusalén y murió, según la tradición, hacia el año 222. El martirologio lo presenta como un hombre digno de elogio por su santidad, su paciencia y su fe. Se dice que alcanzó los ciento dieciséis años, una edad que habla de una vida entregada al servicio de la comunidad cristiana durante mucho tiempo.

Nuestro conocimiento de él viene sobre todo del historiador Eusebio de Cesarea, que murió en el año 340. Eusebio lo recoge en el relato de la discusión sobre la fecha de la Pascua. En ese debate, Narciso coincidió con el papa san Víctor: la resurrección de Cristo debía celebrarse en domingo y no en otro día de la semana.

Su recuerdo se extendió más allá de Tierra Santa. Adón de Viena lo incluyó en su martirologio en el año 865, y su culto se difundió por Augsburgo y por Girona. Las reliquias veneradas en Sant Feliu de Girona, que según se cree llegaron probablemente hacia el siglo XI, alimentaron allí una devoción tan fuerte que acabó considerándose a Narciso obispo de esa ciudad. A partir de ahí nació una leyenda que lo une con santa Afra de Augsburgo y con san Feliu. Algunas fuentes hablan por eso de un Narciso obispo y mártir en Girona, mientras que otras lo sitúan en Jerusalén, y conviene recordar esa diferencia.

Otros santos y beatos del 29 de octubre

Celebraciones propias en España

Según el calendario litúrgico de la Conferencia Episcopal Española, algunas diócesis y órdenes lo celebran con un rango propio:

Fuentes consultadas